Cerro Prieto

El Cerro Prieto es un sitio muy importante para la Ciudad de Caborca por su valor histórico.
Desde tiempos ancestrales estuvieron en esa área los asentamientos indígenas de la Nación Tohono O'otham (Pápagos).

En ese lugar se ofició la primera misa el 18 de diciembre de 1692, cuando el Padre Eusebio Francisco Kino dio al poblado el nombre de Caborca, al tomar posesión del territorio a nombre del Rey de España y fundar la Misión de Nuestra Señora de la Purísima Concepción del Caborca.

En ese sitio, los jesuitas construyeron la primera capilla para evangelizar a los nativos; y fue en ese lugar donde el Padre Francisco Javier Saeta murió martirizado en la primera sublevación indígena de abril de 1695.

Posteriormente se construyeron en las inmediaciones otros dos Templos Jesuitas; y en noviembre de 1751 fue asesinado el Padre Tomas Tello, en la segunda gran rebelión indígena que sacudió a toda la Pimería Alta.

Como sitio arqueológico, el Cerro Prieto posee invaluables e insustituibles piezas de épocas aún más lejanas, pues ahí y en las cercanías existen petroglifos, construcciones y vestigios de la antigua Cultura Trincheras.

Para los antiguos pobladores de la zona, el Cerro Prieto era considerado un centro ceremonial y de trabajo, como lo muestran: las cuevas donde habitaron chamanes, sus abundantes petroglifos, restos de cerámica, herramientas y trabajos en piedra que se encuentran en todo el cerro y su área circundante. También forma parte de una antigua ruta para mover mercaderías y para transito de viajeros que periódicamente llegaban del suroeste de Arizona y noroeste de Sonora hasta las playas de la región en busca de sal y conchas marinas.

Finalmente algo muy importante, el nombre de Caborca proviene de un vocablo que en la lengua de los Tohono O-otham (Pápagos) significa "cerro" o "cerrito" y se refiere al Cerro Prieto.

Cerro Prieto